¡Despegamos!

Durante años en mi carrera profesional, desarrollada en diferentes puestos de trabajo y en diversos sectores de la actividad económica, pero siempre con el objetivo de fondo de cuidar al trabajador, he podido ver cómo se ponían en marcha cientos de proyectos de planes de formación, de integración de la cultura empresarial, de motivación … y aún así, seguía viendo trabajadores insatisfechos, desmotivados, infelices y con pocas ganas de que terminara el fin de semana para volver a un puesto de trabajo que solo aporta una nómina fija, y esto cada vez menos asegurado.

Si ya es complicado crear una cultura empresarial donde todo el equipo se vea como una parte importante y se establezca una matriz de valores compartidos, la cosa se complica cuando además queremos incluir como una pieza más la cultura preventiva.

Al final, las acciones formativas no dejan de ser meros trámites administrativos por los que tenemos que pasar, como el que va a ponerse una vacuna.

Si todo este esfuerzo no tiene una razón de ser, si no está alineado con los objetivos marcados, si no plantean un horizonte para las expectativas de los trabajadores, y por tanto uun reflejo de sus resultados en el día a día, solo va a servir para cubrir el expediente.

Lo triste es que muchas veces, por suerte la mayoría de ellas, no es por falta de concienciación de los directivos, sino por falta de recursos, siempre hay tareas o situaciones más urgentes o importantes relacionadas con la esencia del negocio o actividad de que se trate, así que volvemos a guardar el plan de formación, a ver si para el año que viene tenemos tiempo.

Y con esto, vamos perdiendo el grado de compromiso, y a largo plazo, productividad y eficiencia de los puestos de trabajo.

La buena noticia es que esta situación siempre es reversible y eso solo se puede hacer cuidando al activo más importante de cualquier organización: los trabajadores.

Como suelo decir en mis formaciones, los trabajadores deben volver a su casa al terminar la jornada, al menos en las mismas condiciones de seguridad y salud que cuando salieron para ir a trabajar, y deben querer volver a ir al día siguiente, lo que querrá decir que se encuentran en un entorno laboral saludable en todos los sentidos.

Para que esto sea efectivo, debe hacerse un traje a medida para cada organización, deben analizarse las necesidades específicas y tener una foto global, debe haber un trabajo conjunto y comprometido para alcanzar los resultados requeridos y necesarios en cada caso, cosa que no aportan las acciones formativas estándar o los planes generales de acción.

Por eso surgió el proyecto WE, como respuesta a esos vacíos que siendo trabajadora me habría gustado poder tener cubiertos y como soporte a las organizaciones que son conscientes que necesitan mejorar las condiciones de su lugar de trabajo para convertirse en entornos saludables de bienestar laboral integral, pero no tienen los recursos para poder implementar un sistema efectivo que vaya más allá de organizar unas cuántas acciones formativas al año aisladas e inconexas.

En WE tenemos un compromiso de trabajo al 100% como parte de un proyecto único para cada organización y para cada caso concreto, un trabajo conjunto que se basa en la comunicación y en un salto al nosotros, donde durante el tiempo necesario seremos más que un servicio proveedor externo de formación y consultoría.

Para dar este salto cualitativo, solo tenéis que apostar por nosotros, apostar por WE.

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